Internet ha traído consigo aplicaciones y redes sociales que se han convertido en un peligro para niñas, niños y adolescentes. Tal es el caso de TikTok, con sus retos virales que cada día se expanden entre los más jóvenes, con desafíos que pueden generar daños físicos y psicológicos, oportunidades de acoso sexual, robo de datos personales, inducir al suicidio y provocar incluso la muerte.
Recientemente, apareció un nuevo reto llamado "Desaparecer por 48 horas". Este desafío hizo que dos adolescentes de 12 y 13 años en Buenos Aires, desaparecieran por casi un día.
En este contexto, LV12 Radio Independencia se comunicó con la psiquiatra, psicoanalista e integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), María Teresa Calabrese, quien respondió a preguntas sobre estos peligrosos retos: "Las redes sociales son mucho más poderosas de lo que podamos imaginar porque estos instrumentos que pueden ser muy útiles en algunos aspectos, también pueden ser muy negativos. Es como si detectaron alguna falla en nuestra mente y con eso se introducen en nuestro pensamiento y van como modelando y dirigiendo nuestra atención hacia donde los algoritmos quieren y lo que quieren es que estemos cada vez más tiempo en las redes sociales. Compite por nuestra atención y quien logra tener más nuestra atención, como lo está haciendo TikTok, es el más exitoso".
- ¿Por qué un adolescente se asfixiaría para cumplir con un reto?
- La adolescencia es una etapa de mucha vulnerabilidad. El niño a través del proceso adolescente hace el tránsito hacia la adultez, y a veces, se pretende de los chicos, cosas para las que todavía no están preparados, todo ese proceso de la pubertad que tiene todo un correlato fisiológico, las hormonas que aumentan, el cuerpo que crece y todo eso los hace pasar por momentos de mucho extrañamiento. Entonces, tratan de suplir esa vulnerabilidad sintiéndose poderosos, piensan que nada les va a pasar, se meten en cosas riesgosas, ahí aparece el uso de sustancias, alcohol, pero todo eso es un poco para contrarrestar la vulnerabilidad y es como si las redes sociales, a través de estos desafíos, también detectaron la necesidad de los chicos de sentirse fuertes y poderosos. Entonces, se meten en esos desafíos para mostrarles a la comunidad adolescente que ellos también pueden.
- ¿Hay algún perfil adolescente al que haya que prestar atención?
- Un poco todos estamos en riesgo porque además, los chicos aprenden con el ejemplo y si nosotros los mayores, estamos todo el día con los teléfonos, la computadora, las redes sociales, ellos aprenden por imitación más por lo que le digamos. Si ven que en todos los encuentros familiares, los padres están con las redes sociales, también ellos aprenden por imitación.
- ¿Prohibir es la solución?
- Prohibir no es el mecanismo más adecuado, el mecanismo más adecuado es predicar con el ejemplo, sentarse con los chicos cuando van a instalar una aplicación, poner los filtros que hay para chicos y también alertarlos sobre los peligros de las redes.
- ¿Quiénes pueden ser más vulnerables en este caso?
- Un poco tenemos que pensar que la pandemia si a todos nos afectó, a los niños y adolescentes mucho más. El joven tiene que salir de la casa para poder encontrar amigos, pareja y todo eso se vio dificultado al estar encerrados. Para un chico, dos o tres años es mucho, para un adulto no es tanto pero para un adolescente puede ser toda una etapa evolutiva, entonces, ahí se vio dificultado. Antes el peligro estaba en la calle, ahora se nos metió adentro de la casa. Cuanto más aislados están los chicos, cuanto más apegados a los teléfonos, a las redes estén, ahí hay que tener un ojo atento. A los padres les viene bien porque las redes serían como un 'chupete electrónico', pero qué hacen en las redes, están en riesgo por los desafíos, abusos y todo lo que vemos en las crónicas diarias.
- ¿Los espacios de comunicación tienen que existir en la escuela o en la casa?
- Antes se creía que si los chicos no conocían ciertas cosas jamás iban a pasar, ahora sabemos que es al revés, que los chicos tienen que saber para poder protegerse. Hay que hablar de ciertas cosas con los chicos, hay que escucharlos, hay que crear espacios para que ellos puedan contar cuando sienten que hay escucha. Hay que hablar del grooming, de los abusos, de que el cuerpo es íntimo, pero también predicar con el ejemplo.
¿Qué pasa cuando no son solo los adolescentes quienes caen en estos retos sino también los mayores?
- No son solo los chicos, son los grandes también. Los chicos ven que los grandes estamos todo el tiempo apegados a las redes. Hemos visto las estafas, como cae gente, periodistas, médicos, actores que aparecieron en las crónicas. Tanto las redes, las que estafan a través de las redes, los que abusan o acosan a través de las redes, conocen estas debilidades humanas cuando logran captar nuestra atención, ahí es como que uno se deja llevar por algo que tiene que ver con la posverdad, que es lo que quiero creer más de lo que la realidad es. Todo esto es aprovechado por los estafadores y abusadores.

