La disciplina es uno de los valores fundamentales del Rugby. Debido a las características intensamente físicas del rugby, existen límites que los jugadores deben observar para garantizar que el juego sea lo más seguro y justo posible.
Todos los jugadores en el campo de juego deben jugar dentro de las leyes del Juego y el juego sucio contrario a la Regla 9 es sancionado por los oficiales del partido en el campo. En el caso de un juego sucio más grave, a veces se requiere que los jugadores asistan a una audiencia disciplinaria de acuerdo con la Regulación 17
Todos los involucrados en el rugby también deben adherirse a los valores y las Regulaciones de World Rugby, y las infracciones de las Regulaciones de World Rugby también pueden dar lugar a una audiencia ante un Panel Judicial de World Rugby.
Si un jugador recibe una citación o una tarjeta roja, debe comparecer ante una audiencia disciplinaria. La audiencia es presidida por un Oficial Judicial (Judicial Officer), un abogado con amplia experiencia y profundos conocimientos de rugby. En algunas competencias internacionales, los casos son analizados por un Comité Judicial, integrado por el Oficial Judicial junto con otros dos miembros del panel, que generalmente son exjugadores, entrenadores o árbitros.
Las cuatro etapas del proceso disciplinario
Primera etapa: la prueba de la tarjeta roja (Red Card Test)
El Comité Judicial comienza preguntando si el jugador acepta o niega que existió un acto de juego desleal y que dicho acto merecía una tarjeta roja. Si el jugador lo acepta, la primera etapa concluye y el Comité pasa directamente a determinar la sanción correspondiente. Si el jugador lo niega, el Comité analiza las imágenes del partido junto con otras pruebas, como:
declaraciones de otros jugadores
informes de los oficiales del partido
informes médicos relacionados con posibles lesiones
cualquier otra evidencia relevante.
Después de revisar toda la prueba y escuchar al jugador, el Comité toma una decisión. Si concluye que la acción no merecía una tarjeta roja, la audiencia finaliza, el jugador no recibe sanción y queda habilitado para volver a jugar. Si determina que el acto de juego desleal sí merecía una tarjeta roja, comienza la segunda etapa.
Segunda etapa: determinar la sanción inicial
En esta instancia, el Comité Judicial establece el punto de partida de la sanción. La sanción consiste en la cantidad de partidos durante los cuales el jugador será suspendido y no podrá participar. Cada tipo de acto de juego desleal tiene una sanción específica prevista en la tabla de sanciones, la cual se actualiza periódicamente con el aporte de jugadores, entrenadores y árbitros internacionales. Cada infracción contempla tres niveles posibles:
Nivel inferior (Low End).
Nivel intermedio (Mid-Range).
Nivel superior (Top End).
Tercera etapa: analizar factores que pueden reducir o aumentar la sanción
En esta fase, el Comité determina si existen circunstancias que justifiquen reducir la sanción. Si están presentes determinados factores atenuantes, la suspensión puede reducirse hasta un máximo del 50 %. Posteriormente, el Comité analiza si existen razones para incrementar la sanción. Si se presentan determinados factores agravantes, podrá aumentar la suspensión.
Cuarta etapa: determinar la sanción definitiva
El paso final consiste en calcular la sanción total.
En algunos casos, los jugadores que reciben sanciones de nivel intermedio o superior pueden acceder a una reducción adicional de un partido, siempre que completen satisfactoriamente el Programa de Intervención Técnica (Coaching Intervention Program) de World Rugby. Los jugadores tienen derecho a apelar cualquier decisión. La apelación será analizada por un Comité de Apelaciones independiente o por un Oficial de Apelaciones.
Resumen del proceso
En síntesis, el procedimiento funciona de la siguiente manera:
El jugador recibe una tarjeta roja o es citado por un acto de juego desleal y queda suspendido provisionalmente para disputar cualquier partido de rugby.
El jugador comparece ante una audiencia disciplinaria.
Durante la audiencia se desarrollan cuatro etapas:
El jugador acepta o niega haber cometido un acto de juego desleal que merecía una tarjeta roja.
El Comité evalúa la gravedad de la infracción y determina el punto de partida correspondiente según la tabla de sanciones.
El Comité analiza si existen factores que disminuyan o aumenten la sanción.
El Comité establece la sanción definitiva y el jugador no podrá disputar partidos de rugby durante el período de suspensión.
Gracias a este proceso estandarizado, aplicado de manera uniforme en todo el mundo, el sistema disciplinario de World Rugby protege la seguridad y el bienestar de los jugadores y garantiza que todos los actos de juego desleal sean tratados con justicia y coherencia.
Fuente: World Rugby