Ariel y Sebastián Lebedinsky son dos tucumanos que viven en Francia desde el año 1.998. Actualmente residen en la ciudad de Colmar, muy cerca de Estrasburgo. Mientras Ana María, Valentina y Vicky se quedaron en el país galo, los hombres de la casa partieron con su equipaje de ilusión para alentar a la Selección Argentina en el Mundial.
La lejanía no apagó jamás el amor y la pasión por Argentina. Cómo se repite en los millones de argentinos desparramados por todos los rincones del mundo, el color celeste y blanco de la bandera nacional vive impregnado para siempre como insignia de identidad que acerca aunque sea simbólicamente al país que los vio nacer.
"El amor que tenemos por la Selección Argentina es mayor a todo en nuestra vida, después de nuestra familia por supuesto", comentó contando desde el aeropuerto de Nueva York, Ariel, médico especializado en neurocirugía endovascular. Sebastián, bioquímico y farmacéutico y estudiante en el 5to año de Medicina, a pesar de emigrar desde chico hacia Francia, siempre mantuvo latente la pasión por el fútbol, la Selección y por Atlético Tucumán. Incluso siempre recuerda aquella tarde de domingo, cuando junto a su primo Nacho, vio un partido de la Primera Nacional en el Monumental José Fierro donde jugó, marcó un gol y fue figura el Pulga Rodríguez en el triunfo de su equipo.
"Estamos esperando en New York salimos muy temprano a la mañana. Pero si llegamos al partido tranquilos con tiempo. Hoy vamos al banderazo a Time Square en New York", dijo emocionado y adelantó que ya tiene lista la casaca del Decano para compartir el banderazo con miles de argentinos.
Ariel explicó que hubo problemas con los vuelos. "Nos anularon un último vuelo a la noche hacia Kansas, pero ya tenemos a la madrugada y si llegamos al partido. Hay muchos Argentinos varados en Nueva York y vamos a la madrugada con mucho estrés, pero que si vamos a llegar", dijo.
"Estuvimos varias horas con el Pato Fillol por un problema de vuelo porque él no sabe hablar Inglés y yo no mucho tampoco, pero mi hijo lo ayudó a conseguir vuelo y hotel. Hablamos mucho, estuvimos tomando algo con él y nos contó muchas cosas del Mundial 78", contaron.
Ariel y Sebastián relataron la emoción que representó encontrarse en este periplo hacia el Mundial cono uno de los mejores arqueros en la historia del fútbol argentino. "Lo abrazamos y lo besamos varias veces en la noche. Se reía de nosotros Cada media hora yo me acercaba y le decía si lo puedo abrazar el me contestaba que si", contaron.
También comentaron que el Pato les mencionó a su gran amigo Julio Ricardo Villa (campeones del mundo en 1.978) y que empezaron juntos en Quilmes. "Y contó muchas cosas enormes de Atlético Tucumán. El Pato le manda besos a Tucumán", expresó.

