La política de protección social es la principal causa de la "tendencia declinante" de la pobreza no monetaria en los últimos 15 años, explica el trabajo. Sin el paraguas de la política de ingresos, durante el segundo trimestre de 2020, en plena pandemia, la pobreza extrema se hubiese disparado en 8,2 puntos porcentuales y la pobreza total hubiera crecido en casi 4 puntos adicionales.
En paralelo a la pobreza monetaria, el informe pondera una serie de indicadores que configuran un cuadro de "privaciones no monetarias". La vulneración de al menos uno de estos derechos convierte a una niña o niño en privado.
"Hicimos una separación del análisis de la pobreza infantil por ingresos y por privaciones de derechos y esto tiene que ver con el acceso a la educación, protección social, saneamiento ambiental y en estas últimas privaciones notamos un descenso muy fuerte que se da desde 2004 hasta la fecha, que hay muchos menos niños que están en situación de pobreza", manifestó Jorge Paz, director de IELDE, miembro del CONICET y consultor de UNICEF.
En este sentido tuvo mucho que ver la Asignación Universal por Hijo que llegó a muchos hogares donde viven los niños esto fue muy positivo para su bienestar. Para Paz no ocurrió lo mismo en cuanto a la privación monetaria. "Ahí si se nota que no ha decrecido y, por el contrario, con la pandemia se agudizó" y observaron que "la protección social hizo como un efecto de amortiguación importante que hizo que la pobreza por ingresos no sea tan alta".
El rol del Estado
Paz cree ampliamente que se deben profundizar las políticas dirigidas a la niñez. "No es papel del Estado dar trabajo a la población adulta pero si de las condiciones que puedan generar un crecimiento económico. Tienen que haber más intervenciones en hogares regidos por mujeres y crear las condiciones para que esto cambie", finalizó.

