Entre los jóvenes de los sectores más pobres de la Argentina, tan solo uno de cada diez (12,4%) llega a la universidad. La brecha es enorme: en el decil de mayores ingresos de la población, casi la mitad de los argentinos entre 19 y 25 años estudia una carrera universitaria. La disparidad se ensancha aún más, a su vez, si se mira la permanencia durante la cursada.
Los datos surgen de un nuevo informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, con autoría de Ivana Templado (FIEL), Gabriela Catri, Martín Nistal y Víctor Volman del Observatorio. El documento analiza las desigualdades educativas en el nivel superior a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que muestran que la la población joven más numerosa se encuentra en el decil número 2 y el más alto -el 10- es el que incluye menos argentinos entre los 19 y los 25 años.
"Esta es una excelente investigación que se hizo, basada en datos estadísticos muy confiables y que permiten probar un problema histórico en la educación en la Argentina y plantearlo para que nosotros podamos analizarlo y poder superarlo como sociedad", manifestó Norberto Fernández Lamarra, director del Núcleo Interdisciplinario de Formación y Estudios para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).
Para Fernández Lamarra "el Sistema Educativo Argentino es un sistema de vallas sucesivas. Hasta hace 20 o 30 años, las vallas estaban al comienzo de cada nivel de enseñanza, como ser la primaria, la media y la superior. Las medidas que se tomaron a partir de la democracia permitieron superar la valla de la escuela primaria".
En la enseñanza media es donde está presente una nueva valla, como lo explica el director de UNTREF. "Gran parte de los niños, jóvenes y adolescentes que ingresan en los primeros años de la escuela media, insisten e intentan superar esa valla pero no lo consiguen", afirmó.
Jóvenes que están más marginados, tanto social como culturalmente, ingresan a Universidades Nacionales pero quedan en el primer año. "Se encuentran con otra valla, pese a haber superado la enseñanza media. Hay que hacer un gran esfuerzo para democratizar la educación media, mejorar la calidad, principalmente la que se brinda a los sectores sociales y culturales de menores ingresos, más marginables, lo que ocurre en todo el país, inclusive en la propia Ciudad de Buenos Aires", sostuvo.
Fernández Lamarra afirmó que esto se logra "poniendo a los mejores profesores, pagando un sueldo importante". Además dijo que deben ser "capacitados".
En este sentido, pidió que los profesores de universidades sean formados como tales, porque por lo general solo lo están para las respectivas profesiones. También hizo referencia a la pedagogía, lo social y lo cultural. "Los profesores deben estar capacitados para contribuir a que los sectores sociales de más bajos recursos, ingresen a la universidad y puedan desarrollarse", concluyó.

