Como cada 8 de septiembre, ayer se celebró el día del Nacimiento de la Virgen María y el día de la Vida Consagrada, y organizada por la Arquidiócesis de Tucumán, en el marco del Jubileo de la Vida Consagrada, se reunieron en la Casa de las Hermanas Josefinas en donde disfrutaron de un encuentro fraterno.
Posteriormente se dirigieron en peregrinación con antorchas hacia la Basílica de la Merced en donde Monseñor Sánchez junto al obispo auxiliar, Roberto Ferrari y el emérito José María Rossi presidieron la misa acompañados de sacerdotes de diferentes congregacgiones religiosas.
Monseñor Ferrari en su Homilía destacó el servicio de los consagrados en la arquidiócesis y tomando palabras del Papa Francisco expresó la dignidad del Bautismo y dentro de él el llamado a diferentes vocaciones que son diferentes expresiones del amor.
La vida consagrada dentro de la Iglesia, con sus votos de castidad, pobreza y obediencia, se enraízan en el constante darse de la Trinidad, son luz para el mundo y junto a las demás vocaciones se completan entre sí para crecer como hijos de Dios. También tuvo palabras para los consagrados de vida contemplativa, las carmelitas y los benedictinos, además de destacar la sencillez y grandeza de María.

