Triángulo Amoroso llega en un formato completamente adaptado al consumo digital: episodios cortos, grabados en vertical y pensados para ser vistos en el celular, en redes sociales y en la app que se promociona como la primera plataforma de series verticales originales de Latinoamérica. El estreno fue simultáneo en Instagram, TikTok, Facebook, YouTube, la web de SHORTA y, en versión fragmentada, en la televisión abierta de Telefe tras el programa Pasapalabra, con la idea de unir la audiencia tradicional con el consumo on demand y viral. Los episodios de la serie están diseñados para durar entre uno y tres minutos, lo que permite consumir la historia en cualquier momento y lugar.
La trama juega al límite de la realidad y la ficción. Wanda Nara y Maxi López se interpretan a sí mismos en una historia que arranca con un contrato para protagonizar una serie juntos. Todo parece ir bien hasta que, revisando las cláusulas de sus contratos, descubren una condición inesperada: deberán besarse frente a cámara. La noticia genera tensiones, negociaciones y una cadena de enredos que, lejos de detenerse, se multiplican a medida que avanza la historia. El guión se apoya en la tensión real y mediática que ambos supieron construir durante años, y explora el detrás de escena de una producción atravesada por egos, celos y la exposición constante.
El debut ya contó con apariciones de figuras importantes de la comunidad artística argentina. En los primeros episodios se sumaron Georgina Barbarossa (como abogada de Wanda), Yanina Latorre (interpretándose a si misma), Pachu Peña (abogado de Maxi), Sebastián Presta y César Bordón (como gerentes). Además, se anticipan cameos y participaciones especiales a lo largo de los 23 capítulos de la microserie, incluyendo a Débora Nishimoto interpretando a “La China”, en otro guiño al historial romántico y mediático de los protagonistas.
La dinámica de la trama se sostiene en una seguidilla de diálogos filosos y situaciones absurdas. En el primer episodio, los gerentes de la serie les explican a Wanda y Maxi que, según una cláusula, la miniserie puede terminar con la apertura del Mundial y que ambos deberán viajar juntos como pareja. “¿Pero va a ser real o vamos a actuar?”, pregunta Wanda. El gerente responde con ironía: “El objetivo de la serie es que la audiencia se pregunte: ¿pero esto es real o esto es falso?”. La comedia de enredos explota cuando se revela la cláusula del beso, que ambos tendrán que protagonizar como parte del desenlace contractual.
En el segundo episodio, la tensión sube cuando Wanda descubre que Maxi podría ganar más dinero por hacerse el soltero, y exige una compensación económica por besar a su exmarido. Los abogados y los productores se enredan en negociaciones mientras la prensa y la televisión ya están hablando de la serie antes de que el contrato se firme. Los guiños al reality y a la sobreexposición mediática son constantes, y el guion se permite jugar con la delgada línea entre la vida personal y el show business.