Carlos Bilardo cumple 84 años y el mundo del fútbol está de fiesta. Las redes sociales se llenaron de diversos homenajes que recuerdan su exitosa trayectoria como director técnico tanto en su amado Estudiantes de La Plata como en la Selección Argentina, donde levantó la Copa del Mundo en México '86.
Carlos Bilardo nació el 16 de marzo de 1938 en Buenos Aires y, además de ser haber sido futbolista profesional en San Lorenzo, Estudiantes de La Plata y Deportivo Español, elaboró una carrera como entrenador que lo llevó a dirigir la Selección Argentina, con la que ganó el Mundial de México 1986 y fue sub campeón en el de Italia 90, además de pasar por clubes como Sevilla, Boca y Estudiantes, entre otros.
Desde temprano en las redes sociales miles de fanáticos, clubes y personalidades le desearon un feliz cumpleaños, en un momento difícil de su vida, ya que sufre el síndrome Hakim-Adams, una enfermedad neurodegenerativa por la cual está con cuidados constantes junto a sus familiares.
“Me olvidé de vivir”, es la frase que más se le resalta a Carlos Bilardo y la que sorprende a legos y fanáticos, por su claridad para definir que su mundo, sus días, su despertar, gira en torno al fútbol. En el último tiempo el exDT campeón del mundo en el ’86 volvió a estar en boca de todos.
La vida de Bilardo cambió gracias a dos personas muy importantes: Osvaldo Zubeldía y Diego Armando Maradona. Con el primero ganó todo en su época de jugador en Estudiantes de La Plata, y después adoptó la filosofía de su juego y la incorporó a tal punto, que después de conseguir el título mundial en México ’86, en una entrevista dijo: “No pensé en mi familia, ni en mis amigos, sino en Osvaldo Zubeldía”.
Y con Diego, el segundo en esa lista de importantes, consiguió lo máximo que se puede aspirar en el universo del fútbol: ganar un Mundial. Maradona fue determinante en esa copa del ’86 y para Bilardo fue un salvavidas, porque pudo justificar muchas de sus decisiones y un estilo de juego al que le endilgaban una estética “antifútbol”.
Carlos Bilardo se adelantó y buscó por todos los medios -charlas, pizarras, flechas, videos con partidos- hacerse entender. Y mejor tarde que nunca, quizás su reconocimiento haya llegado ahora que se habla de fútbol moderno.

