El presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de las Carnes, Miguel Schiariti, confirmó que el consumo de carne vacuna en Argentina registró una fuerte caída interanual, alcanzando uno de los niveles más bajos de los últimos años.
En diálogo con LV12, el referente del sector aclaró que, si bien suele hablarse de una baja en el consumo de “carne”, en realidad lo que disminuyó es específicamente la carne vacuna. “El consumo de proteína animal no cayó, al contrario, aumentó. Lo que bajó casi un 13% es el consumo de carne vacuna”, explicó.
El bolsillo y el cambio de hábitos
Según detalló, este fenómeno responde principalmente a una combinación entre cambios en los hábitos de consumo y la situación económica. “A la hora de comprar, el factor más importante es el bolsillo. La gente elige en función de lo que puede pagar”, sostuvo.
En ese contexto, se consolida un reemplazo por carnes más económicas como el pollo y el cerdo. Actualmente, el consumo total de proteína animal en el país ronda los 116 kilos por persona al año, con una distribución mucho más equilibrada que décadas atrás.
“Hoy estamos en alrededor de 47 o 48 kilos de carne vacuna por habitante, casi lo mismo de pollo y más de 20 kilos de cerdo. Hace 40 años, el consumo estaba muy concentrado en la carne vacuna”, precisó.
Por qué la carne vacuna es más cara
Schiariti explicó que la diferencia de precios entre las distintas carnes responde a los costos y tiempos de producción. “Para producir un kilo de carne vacuna se necesita mucho más tiempo y alimento que para el pollo o el cerdo”, indicó.
En ese sentido, detalló que un pollo puede estar listo en poco más de tres meses, un cerdo en unos seis meses, mientras que un vacuno requiere al menos un año y medio. “Esa diferencia en la velocidad de producción impacta directamente en el precio final”, afirmó.
Subas por encima de la inflación
Respecto al comportamiento reciente de los precios, el titular de la cámara señaló que la carne vacuna mostró incrementos por encima de la inflación en los últimos meses debido a una menor oferta.
“Venimos de una sequía muy fuerte en 2023 y de inundaciones en 2024, lo que redujo significativamente la cantidad de terneros. Esa menor disponibilidad se está sintiendo ahora en el mercado”, explicó.
Según indicó, esta combinación de factores provocó que, incluso en un contexto de consumo retraído, los precios de la carne vacuna suban más que el promedio general.

