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INTERNACIONALES | Cuba | Covid-19 | vacuna

Cuba vacunaría a toda su población con producción propia

Mientras la Unión Europea todavía no fabrica vacunas propias, en Cuba ya hay cinco. Sería el primer país en vacunar a toda su población con producción propia.

En las grandes potencias se recurre a poderosas empresas multinacionales farmacéuticas, millonarios presupuestos públicos de centros de investigación y universidades e inyección de gran cantidad de dinero público mediante precontratos de compra para lograr la vacunación contra el COVID-19. De hecho, la Unión Europea no tiene fecha exacta para comenzar a vacunar con ninguna vacuna propia. Sin embargo, existe una isla con tan solo once millones de habitantes, bloqueada por el país más poderoso del mundo que le impide comprar y comerciar hasta con los productos más imprescindibles, cuya economía —basada en el turismo— ha sufrido más que cualquier otro país, que en los próximos meses estará en condiciones de comenzar a vacunar gratuitamente con cinco, sí, cinco tipos diferentes de vacunas contra el COVID-19 de su propia investigación a los ciudadanos de su país y a otros cuarenta que ya les han pedido autorización. La isla se llama Cuba, un lugar donde algún periodista extranjero podrá exclamar al saber esta noticia, "¿ese lugar donde circulan coches desvencijados de los años cincuenta?".

Pero si le preguntan a los científicos de la comunidad internacional no les mostrarán sorpresa: "No es sorprendente en absoluto. Conozco el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y el Instituto Finlay de Vacunas de Cuba y están perfectamente capacitados para elaborar una vacuna efectiva, solo tenían que proponérselo como un objetivo nacional y lo han hecho", asegura en el periódico El Confidencial Vicente Larraga, científico del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC) que lidera uno de los proyectos españoles de vacuna contra el COVID más avanzados.

Hasta la prestigiosa revista británica médica The Lancet recordaba el pasado 1 de abril que "Cuba tiene una atención de salud universal integral y uno de los mejores índices de atención sanitaria del mundo".

"El conglomerado estatal BioCubaFarma —añade The Lancet— ya, a fines de la década de 1980, desarrolló la primera vacuna Meningococo B del mundo y hoy produce ocho de las diez vacunas rutinariamente utilizadas en el país, y envían cientos de millones de dosis en el extranjero. Y todo ello bajo el endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante la presidencia de Donald Trump".

De hecho su acción sanitaria frente al COVID-19 empezó desde el primer momento de la pandemia. Después de que el virus ingresara a la isla, "más de 28.000 estudiantes de medicina lideraron un programa de detección activa que en pocas semanas había alcanzado nueve millones de cubanos. Cuba había comenzado a prepararse antes de su primer caso de COVID-19. Cierra rápidamente sus fronteras y configura centros de aislamiento y un sistema eficiente de prueba y rastro", explica la revista científica.

Los profesionales cubanos han recibido diez medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) durante 26 años y sus productos biotecnológicos se exportan a 49 países antes de la pandemia, incluidas las vacunas utilizadas en los programas de inmunización infantil en América Latina.

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