La muerte de un joven anestesiólogo por sobredosis de anestésicos intravenosos derivó en una investigación interna en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires, que reveló faltantes de estupefacientes y expuso un posible circuito de uso recreativo de estos medicamentos de alto control dentro del ámbito médico porteño.
Eduardo Lagomarsino, Farmacéutico, Doctor de la UBA, habló en LV12 sobre el tema. "El propofol es un anestésico general que participa dentro de la actividad de los anestesistas para tipo de cirugías que son menores. Tiene una vida medio corta, tiene una rápida recuperación, cuando hay intervenciones donde se necesita anestesia ahí se utiliza este fármaco. No es de los más clásicos, es moderno, es de los últimos que salieron al mercado en los últimos 30 años", dijo sobre la droga.
En este caso puntual ocurrido en el Hospital Italiano aseguró que gracias a la trazabilidad se pudo saber de dónde provenían los fármacos, en este caso ha funcionado.
También señaló que es bastante difícil retirar de un hospital un medicamento de alto riesgo que lleva un control mucho más especifico y riguroso. "Pero siempre hay habilidades que se van conociendo a lo largo del tiempo que uno desconoce y que van sacando medicamentos del hospital en forma mínima y después se va haciendo un número más grande", explicó.
En la mayoría de las instituciones el registro es personalizado. "Es decir hay una firma, con un declarante, con su matrícula, que lo retira de la farmacia que tiene un control de depósito y stock donde muchas veces se hacen conteos en distintos turnos donde se ve que coincida lo real con lo que figura en el sistema. Es bastante difícil acceder. Pero también debemos reconocer que es un fármaco son de utilidad habitual en un quirófano en una sala de cuidados intensivos, entonces los anestesistas tienen un acceso bastante facilitado a estos fármacos", cerró.

