El nuevo brote de ébola reportado desde abril en la República Democrática de Congo y Uganda, ha causado cientos de muertes y contagios vinculados a la cepa Bundibugyo de la enfermedad en África, por lo que la OMS lo ha declarado una emergencia internacional de salud pública.
El ébola Bundibugyo generó otros dos brotes en el pasado, todos en la misma región de la cuenca del río Congo: en Uganda en 2007 y en la República Democrática del Congo en 2012. La tasa de mortalidad fue del 30 % al 50 %.
Aun así, el virus Bundibugyo podría ser ligeramente menos letal que la cepa Zaire, la especie más común del ébola, según los primeros análisis de expertos sanitarios.
"No existe ninguna vacuna o tratamiento descubierto para tratar un contagio con Bundibugyo"
Como otras cepas del virus del ébola, la infección por Bundibugyo se transmite por contacto directo con fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, como sudor, sangre, heces o vómito.
Esta característica hace de esta enfermedad un virus potencialmente peligroso para los trabajadores sanitarios o los familiares que cuidan de los contagiados.
La respuesta sanitaria al brote actual también enfrenta el obstáculo de la presencia de grupos armados en las zonas afectadas, con más de dos millones de desplazados internos que podrían ser especialmente vulnerables, según advirtió la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
"La situación de seguridad es muy grave, por lo que realizar pruebas en ensayos clínicos será un reto, pero también será necesario"

