Ayer, vía zoom, se realizó la primera audiencia del juicio por la muerte de Benjamín Amaya, el niño de cuatro años que apareció colgado de un puente en El Colmenar el año pasado. El testigo señaló al acusado por el crimen como el autor. Se trata de Claudio “Cococho” Argañaraz hermano de la pareja de la abuela del menor que se abstuvo de declarar.
Hecho
Según dicta el expediente, el acusado entre las 15 y 17 del 8 de agosto de 2019, engañó y se llevó a la víctima, de cuatro años, desde el barrio Jesús de Nazaret, en El Colmenar, hasta las inmediaciones de la avenida Circunvalación y canal Norte. Se desplazó con el niño, específicamente, hasta un antiguo puente utilizado como cruce peatonal. “Aprovechó su parentesco, cercanía y afinidad”, y la inocencia del menor, para concretar el hecho.
De a acuerdo a la carga penal, Argañaraz recorrió a pie alrededor de 370 metros entre la vegetación. Se habría alejado de la casa del chico para librarse de la protección de los familiares. Allí, bajo la estructura de cemento, tomó a Benjamín, le pasó por el cuello un cable coaxial negro con manchas de pintura de color ladrillo, y lo colgó de un gancho de hierro que sobresalía del puente. Luego, fingiendo desconocer lo sucedido y el lugar del ataque, habría simulado buscar al niño junto con el grupo de familiares.
“Por ahora, no (declararé)”, manifestó ayer “Cococho”, tras la lectura de la incriminación. “Vamos a hacer uso del derecho de declarar para hacer todas las aclaraciones que sean pertinentes”, complementó el abogado defensor Pablo Cisneros.
Testigo
María Alderetes es testigo en la causa. Ella vive en cercanías de donde se produjo el hecho. “Volvía de la escuela del barrio San Ramón. Eran las 16 aproximadamente. Encontré a esta persona con un chico. Era el puente donde encontraron al niño, por el canal Norte, en la autopista”, asegura la mujer.
“Nunca antes los había visto. Venían de frente. El adulto que llevaba al niño era de estatura mediana, con el cabello ondulado y de más de 30 años (de edad). Sus dientes sobresalían o su boca no podía cubrir los dientes; no sé si era de dientes grandes o por (deformación de) la boca (…) A la criatura no la vi, me enfoqué en el adulto”, aclaró.
Alderetes dijo que el hombre vestía “una campera blanca, tejida, tipo de lana” y un “jean celeste”. “Venían de la mano con el niño, e iban como si fuese un paseo. No me generó curiosidad o sospecha. No noté si llevaban o no algún elemento”, rememoró. “El adulto miró a otro lado, no hacia donde iba yo cruzando”, acotó.
En medio de la investigación, la testigo había ubicado a Argañaraz en una ronda reconocimiento de personas. Ayer, la mujer remarcó que en esa instancia no había tenido dudas de que el sospechoso era el desconocido que había cruzado en el puente. Ante esa afirmación, el fiscal de Cámara, Daniel Marranzino, le consultó: “¿puede ver a esta persona ahora en la pantalla?” “La primera, a la derecha, con campera roja y barbijo de color blanco”, dijo, señalando al enjuiciado.
La próxima audiencia se realizará el martes de la semana entrante.

