Este miércoles, trabajadores de la salud marcharán al Congreso para exigir que se revierta el veto presidencial a la Ley de Emergencia Pediátrica. La medida genera preocupación en hospitales como el Garrahan, donde denuncian precarización laboral y falta de presupuesto.
En diálogo con LV12, Gerardo “Pino” Oroz, delegado de la junta interna de ATE en el Hospital Garrahan, advirtió: “Si bien el Gobierno venía aplicando una política muy dura sobre los trabajadores, esta ley venía a remendar un poco el problema del presupuesto y el tema salarial. El veto lógicamente genera bronca, en la medida que no se recuperan los salarios y no se incrementa el presupuesto del hospital. Tenemos semana tras semana más compañeros que renuncian y cada renuncia no se puede recuperar en el corto plazo”.
El referente gremial remarcó que la falta de políticas de retención de personal golpea directamente al sistema de salud: “Por un lado, tenemos esta política de ahogo salarial que hace que los compañeros se vayan. Además, los ingresos y las nuevas contrataciones en general son por tres meses. Eso genera que la mayoría de los trabajadores, en vez de estar en planta permanente, estén contratados, lo que produce un hospital mucho más precarizado y vaciado”.
En ese sentido, señaló que la inestabilidad laboral solo beneficia a las autoridades: “El contratado que necesita que lo pasen a planta debe luchar y manifestarse, pero termina siendo un beneficio para las patronales. El Hospital Garrahan es nacional, y la enorme mayoría de trabajadores logramos estar en planta permanente porque hemos llevado los reclamos a distintos gobiernos y no hemos permitido contrataciones por tiempo específico”.
Oroz también resaltó la relevancia del Garrahan en el sistema sanitario argentino: “Es un hospital de alta complejidad, por lo tanto se atienden patologías que solo se pueden atender allí. Una familia con prepaga igualmente elige el Garrahan por la calidad de profesionales, y al mismo tiempo, las familias sin obra social o en condición más precaria también reciben atención”.
Finalmente, cuestionó la política sanitaria del Gobierno: “La política de destrucción de la salud pública está ligada al negocio de interés privado. No es casualidad que Lugones, que viene de prepagas, esté al frente del Ministerio de Salud. Tampoco es casual que quisieran convertir Ministerios en secretarías. Hay jugosos negocios entre laboratorios y la cartera de salud, como fue el caso de ANDIS y la droguería Suizo Argentina con las licitaciones en hospitales públicos”.

