El clima húmedo y las lluvias han ofrecido cierto alivio a España en su lucha contra los incendios que desde hace semanas asolan gran parte del país, en momentos en que ya se registran más de 391.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año. Las llamas ya se han cobrado cuatro vidas y en lo que va de año, las autoridades han detenido a 37 personas acusadas de provocar los incendios y culpables de miles de evacuaciones y pérdidas multimillonarias.
A pesar de que aún permanecen activos 40 incendios en todo el país, la lluvia que está cayendo en la Península, especialmente en la provincia de León podría ayudar a los Bomberos a controlar la situación allí, lo que permitiría a las autoridades centrar sus esfuerzos en otras zonas.
Asimismo, se informó que las autoridades han presentado un plan de ayuda para los afectados, que contempla ayudas de 500 euros para quienes hayan tenido que evacuar sus hogares y de hasta 185.000 euros para quienes hayan perdido su casa debido a las llamas.
Las condiciones meteorológicas actuales, con mayor humedad y temperaturas más bajas, han favorecido los resultados de las maniobras nocturnas. No obstante, el viento sigue siendo un factor complicado.
Críticas por la gestión del Gobierno
Las medidas no evitaron, sin embargo, que cientos de vecinos de León se concentrarán para expresar su descontento por la actuación del Estado y le exigieron que aumente su ayuda. A pesar del reciente despliegue de 500 militares, ordenado la semana pasada por el presidente Pedro Sánchez, y de la llegada de efectivos desde otros países europeos, entre ellos dos hidroaviones neerlandeses, en base al mecanismo de solidaridad, solo en agosto, España ha visto cómo ardían unas 350.000 hectáreas.

