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Eduardo Telias, la voz que marca el rumbo: "LV12 es mi vida"

Eduardo Telias, quien es parte de esta gran familia de LV12 Radio Independencia, pasó por "En el Aire" para contar sus inicios, sus pasiones y algunas anécdotas.

Eduardo Telias tiene un vozarrón que parte la tierra y retumba En el Aire. Voz y palabra de LV12, se sienta a la mesa de la radio, de su casa que tiene nuevo programa y, antes de comenzar la entrevista: “No tomo nada frío cuando estoy al aire y ustedes me avisan porque sino me largo a hablar y no paro”.

Una vez que Eduardo pone play, una lástima sería ponerlo en pausa. Entonces bienvenidos a esta charla amena, cálida, profunda, con las pasiones como eje de un dial que oscila entre Ferro Carril Oeste y su hija Lucía, entre los relatos de Walter Saavedra y el himno nacional argentino, entre aquel niño que ya jugaba a la radio con equipos de fútbol y este hombre que todas las mañanas abre las puertas de Laprida 530, saluda al sol por 99.1 FMI y marca el rumbo a través de esta página web que usted tiene en su pantalla.

“Al igual que por la pasión por el fútbol, el amor por la radio está heredada de mi padre. Yo de Ferro y él de Atlanta, de Villa Crespo, no de Palermo Hollywood como reniega”, dice Eduardo que de arranca la importancia de llamar a los barrios y a las cosas por su nombre, de no fingir algo que no se es, de ser y no impostar: “La voz que tengo es natural y nunca traté de impostarla. Siempre en 99.1, de 7 a 9, conduzco Sale el Sol. Al aire siempre está el temor de que al otro no le guste lo que uno dice, pero confío en mi garganta y en la naturalidad de mi voz. Siento que la naturalidad es agradecida por la gente. Lo imponente es el mensaje, no la voz de locutor. Lo que llega a la gente es lo que se dice. Eso es lo que importa. Es mucho más importante el mensaje que la forma. Eso es tan importante como el oyente haciéndolo parte. Eso me parece maravilloso”, dice Edu, quien recibe el primer regalo al aire y es el relato del gol de Juárez que sacó campeón a Ferro en el 82.

Ese relato marcó a fuego a Eduardo y despertó la pasión por jugar a ser Víctor Hugo Morales y luego Walter Saavedra. “Mi sueño siempre era relatar un partido de fútbol. En la casa de un compañero, en un fondo, yo era el relator, mi amigo el comentarista y otro amigo hacía la publicidad. Empezamos con el Mundial de Italia 90 que marcó mi adolescencia. No salimos campeones pero ese Mundial es uno de los más hermosos que recuerdo”, rememora Eduardo sus comienzos que luego tomarían forma con Cacho Rodrigo en la antigua LV12 de Rivadavia 120, y una mañana que Cacho le dijo: “Vos sí estás preparado, empezá a relatar”.

Durante sus relatos, Telias ya mechaba otra de sus virtudes: la importancia por el detalle, por las formas, por un guion de radio escrito en papel, por armar las canchas de los equipos de fútbol dibujando los jugadores sobre la hoja con sus colores de camiseta correspondientes y datos, muchos datos que comparte hasta hoy en sus redes sociales: “Desde que empecé a relatar, me fascinaba todo. Me levantaba temprano, hacía el dibujo de la cancha, me gustaba mucho tirar datos de los jugadores, dónde había nacido, dónde había jugado. Me marcaron grandes relatores como Walter Saavedra, quien trabajó en LV12, y, claro, Víctor Hugo, cuyo relato del gol de Maradona a los ingleses escucharemos hasta el fin de los siglos”.

Aquel barrilete cósmico nos mete de lleno al sentimiento profundamente nacional y popular que se vive ahora que se viene otro Mundial y que desde mayo es la banda sonora de aulas y patios: el Himno Nacional Argentino, la más maravillosa de las músicas que emocionan a Eduardo cuando lo cantaba Maradona en el estadio Azteca o cuando lo canta su hija Lucía en la escuela Rivadavia: “Me encanta cuando se canta el himno. Me encanta escuchar a los niños como mi hija Lucía cantarlos como lo cantan. Lo cantan sin la timidez de los adultos. Me emociona mucho eso. Yo me volví más sensible en general desde que soy padre. Hasta veo dibujitos animados y lloro”, reconoce Eduardo que cuando habla de la pequeña se desorienta de la emoción y retoma el hilo conductor para el cierre y un deseo: “A pesar de los tiempos que corren, deseo que mi hija sea libre. Va a la escuela, estudia inglés, va a clases de guitarra, baila, anda en patín, tiene la música heredada por su abuelo materno, y la pasión por la radio por mi lado. Si sigue este camino de la radio, que así sea. Pero que sobre todo sea lo que decida ser. A mi me apasiona la radio. Junto a Cynthia Otrera, directora de la radio, es algo que nos apasiona. Mi vida está marcada por la radio. Mi vida está marcada por LV12”.

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