Origen argentino, patrimonio universal. Villa Fiorito lo acunó, y el planeta entero cayó rendido a sus pies. Cómo conquistó al mundo?. Sencillo, o no tanto. Con una sola arma: la pelota. Pero no fue lo único. Maradona, a su destreza y velocidad mental dentro de su campo de batalla que era cualquier cancha de fútbol, le añadió una rebeldía única e incomprensible para muchos, que le permitió plantarse ante los poderosos y no callar en lugares donde muchos lo hacían.
No había dos Maradona. Siempre hubo uno. Combativo, polémico, audaz, humano, frágil y fuerte a la vez. Su mejor forma de expresarse era con la pelota. El y ella , vivieron un romance que pocas veces la historia de la humanidad contempló. Duradero, sincero, auténtico y extremadamente pasional.
Los Cebollitas, Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla, Newell´s y la Selección Argentina. Sus lugares en el mundo. Busquen donde quieran, y sólo encontrarán goles y gambetas para todos los gustos. Su primer amor fue Argentinos, su gran amor fue Boca Juniors, su fugaz amor Barcelona, su inolvidable amor Napoli, su amor español fue Sevilla, su intenso amor Newells y su amor consagrado fue la Selección Argentina.
Hoy los potreros del mundo lo lloran, pero a la vez lo enaltecen y lo eternizan. Todos soñamos de pibe ser Maradona. Todos, alguna vez, cerramos los ojos e imaginamos que hacíamos un gol como el de Diego a los ingleses. Todos soñamos levantar la copa del mundo como él lo hizo en México 86. Pero no pudimos. Y tampoco nos hizo falta. Porque sus logros fueron los nuestros. Los de una sociedad que vive de frustración en frustración, y supo encontrar en Diego pequeños refugios de felicidad para poder sobrevivir.
Maradona pudo haber ganado títulos, medallas , premios y reconocimientos. Pero jamás sentirá lo que sentimos lo que estamos del otro lado. Eso él solo lo provoca, pero no lo experimenta. La sensación de verlo en una cancha es algo orgásmico que le pertenece al espectador.
Su gol a Inglaterra en México 86, fue un emblema. Pero no fue el único. Los archivos explotan a la hora de recolectar sus caricias a la red. Pero es tan inmenso ese gol a los ingleses que mirarlo una y otra vez nos refresca el alma. El propio Diego contó una vez que al momento de enfrentar a Peter Shilton, se acordó del consejo de uno de sus hermanos. Si, solo un genio es capaz con semejante adrenalina de recordar algo que le habían dicho. Y la recomendación era que en vez de patear al arco, intente eludir al arquero. Y así lo hizo. Y hasta el último día de nuestros días gritaremos ese gol. La referencia de su hermano era porque años atrás en un amistoso Diego hizo una jugada similar pero en vez de gambetear al portero, pateó al arco y la pelota se fue junto al palo.
Diego gozó, sufrió, lloró, cayó, se levantó una y mil veces. Pero hoy dijo basta. Hoy simplemente tenía unas ganas locas de ir en busca de un abrazo sanador y contenedor de Doña Tota y de Don Diego y poder encontrar la merecida paz que no pudo tener en la tierra. Y así lo hizo. Sin pedir permiso. A lo Diego.

