La ofensiva —bautizada por el Pentágono como “Operación Furia Épica”— tuvo como objetivo a altos funcionarios iraníes. Según fuentes, entre los blancos estuvieron el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y el presidente Masoud Pezeshkian. Irán respondió con el lanzamiento de misiles hacia Israel, elevando el riesgo de escalada regional y encendiendo las alarmas en los países productores de crudo del Golfo.
"Esto es algo que se viene planificando hace mucho tiempo y tiene aristas que nosotros no llegamos a dimensionar. Cuando se produce la situación en Venezuela, la primera medida que pide el departamento de Estado es que se corte la colaboración que tenía Maduro con Hezbollah a través de Irán para la fabricación de drones y misiles. Además, para que no fuese utilizado Venezuela como una plataforma de represalia porque la distancia de misiles basados en Venezuela, llega a territorio norteamericano", analizó en LV12, Marcelo Biasatti, analista político internacional.
En este marco, dijo que "el ataque coincide con una información que trabajó Israel con el poder de descabezar la cúpula iraní. No solamente el asesinato de Soleimani, porque también estaba en esa reunión el ministro de Defensa, el Jefe de la Guardia Republicana, tratando de que ya sea además de la cuestión militar, un objetivo político. Esto tiene que ver con algo que pide Estados Unidos".
Para Biasatti, "la oposición no tiene la fuerza para generar un cambio político porque más allá de haber asesinado a la cabeza del Gobierno (Jamenei) ya la sucesión había sido planificada y de hecho está. Estados Unidos quiere la rendición de Irán o un cambio político para generar transición. Eso no va a ocurrir".
El analista remarcó que "Irán no es Venezuela" y sostuvo que "prefieren el martirio antes que la rendición".