Rusia bombardeó intensamente Kiev la madrugada del jueves con cientos de drones y decenas de misiles, en un ataque que dejó al menos 12 muertos y 57 heridos y golpea aún más las esperanzas de poner fin a la prolongada invasión al territorio ucraniano.
La fuerza aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 675 drones de ataque y 56 misiles, principalmente contra la capital, Kiev, y añadió que sus unidades de defensa aérea derribaron 652 drones y 41 misiles.
"Todo ardía. La gente gritaba y pedía ayuda", relató Andrii, residente de Kiev aún en una bata de dormir y con manchas de sangre en la camisa, en las cercanías de un edificio residencial de la era soviética que colapsó.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que más de 20 sitios de la capital resultaron dañados, incluidos edificios residenciales, una escuela, una clínica veterinaria y otras infraestructuras civiles.
Al amanecer, periodistas de AFP habían presenciado escenas caóticas mientras los equipos de rescate removían los escombros asistiendo a personas heridas y recuperando los cuerpos de fallecidos.
"Hasta el momento, sabemos que un total de 10 personas fallecieron en Kiev como consecuencia del masivo ataque ruso", declaró el mandatario en su discurso vespertino. Luego se supo que dos más murieron en un hospital.
Varios cadáveres fueron rescatados de los escombros de un solo edificio residencial destruido: tres hombres, tres mujeres y una niña, informó la policía. Las autoridades reportaron 45 heridos.
"Estas no son, desde luego, las acciones de quienes creen que la guerra está llegando a su fin. Es importante que los aliados no guarden silencio ante este ataque", dijo Zelenski.
Varios aliados de Ucrania condenaron el ataque. "Rusia se burla abiertamente" de los esfuerzos diplomáticos por la paz, denunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

