Un año más, parece una frase trillada, pero en el mundo de San Martín se repite con frecuencia y poco parece importar a los dueños del "circo". Un nuevo papelón futbolístico se hizo presente en la noche del viernes para una eliminación que roza la palabra humillante.
¿Lo de Ceballos fue alevoso? Puede ser. Sí, tal vez. Pero quedarse con eso es tratar de tapar el sol con un dedo. El 2023 de San Martín en materia futbolística fue un papelón difícil de justificar. El post partido era una buena "excusa" como para que alguien de las altas esferas decida poner la cara y trate de explicarle al hincha por qué volvieron a fracasar en la idea de un "ascenso" que fue una quimera. En los papeles, eso nunca fue posible más allá de ilusiones aisladas tras algunos triunfos que trajeron calma en el día a día.
El partido (lo que pudieron jugar) dejó el reflejo del San Martín de las últimas semanas. Cero ideas, intentar algo aislado como para llevarse el triunfo y escasas situaciones de gol. Riestra jugó como si La Ciudadela fuera su cancha y fue "pícaro" para hacer entrar a su rival en el juego sucio, el enojo y la protesta. Tiempo atrás, Frontini declaró en la previa ante Racing que su prioridad era el ascenso, guardó jugadores para quedarse sin el pan y sin la torta. Después de quedarse afuera de la Copa Argentina, los de Ciudadela solamente ganaron ¡4 partidos de 14! y aún con ese pobre rendimiento en números llegaron a una última fecha con la chance de quedar primeros, claro está por el hecho de ser la Primera Nacional más olvidable de los últimos años por lo irregular de todos sus participantes.
La temporada se puede desarrollar de la siguiente manera: tres entrenadores en un mismo torneo (arrancó Iván Delfino), un mánager que tuvo que hacer de técnico (aunque no quería) y un Frontini que intentó llegar como el matafuegos pero cayó dentro de la mediocridad deportiva, jugadores separados a mitad del mismo y un plantel que quedó a medias por hechos poco claros y que nadie intentó aclarar.
San Martín quiere ser grande (en el sentido futbolístico que se entienda la referencia) pero todos los años repite un proceso que no le da resultados de ningún tipo: llegan veinte, treinta y se van 35 o 40. No existe un proyecto en el fútbol y el 2023 no fue la excepción. Ferrero fue la cara visible para el nexo entre el cuerpo técnico y la llegada de jugadores. Días atrás hizo mención de que el "Santo" se puede quedar tranquilo a causa de una base de quince jugadores. La pregunta sería: ¿Cuál es esa base? Los apellidos de afuera se amontonan mientras los chicos que tratan de mostrarse para llegar a primera son usados para salvar las papas o se les exige en dos partidos lo que en quince los foráneos cumplen a duras penas.
Sin dudas, el mánager es uno de los responsables directos de lo que fue este año fallido en la materia fútbol. De todas las contrataciones que llegaron, algunos superan el aprobado (con suerte) y muchos quedarán en el olvido por su pobre rendimiento o por el hecho de querer ser más figuras que el apellido que portan en el documento. La CD también tiene su rol fundamental en el hecho de hablar de este fracaso, papelón, desastre o el nombre que le quieran poner. Un ausentismo pleno que fue reflejado en la noche del viernes donde el pueblo se expresó y su única respuesta fue reprimir a la gente que quería algún tipo de respuesta de la debacle institucional.
Fracaso. Aunque esa palabra no les guste, les cause enojo o la quieran esquivar. Esa es la asociación para este San Martín 2023 que no le encontró el rumbo en ningún momento. Se equivocaron todos: presidente, vice, mánager, entrenador y gran parte del plantel que no estuvo a la altura del desafío de este torneo. Serán casi cuatro meses hasta que pueda volver la acción en el campeonato. Hasta eso, puertas adentro se deberá hacer una autocrítica plena y dejando el ego de lado para entender el rol que tienen en un club como es el "Ciruja" y que plenamente les quedó enorme desde todo punto de vista.
Diego Ceballos y una noche de terror en La Ciudadela (lv12.com.ar)

