Sin lugar a dudas que lo acontecido entre los jugadores M-16 de Lince y Los Tarcos, marcó a fuego la historia del rugby juvenil tucumano y puede haber cambios a raíz de esta pelea. Luego de reuniones y llamados entre dirigentes, están buscando la manera de parar con la violencia en un deporte que tiene valores firmemente desarrollados.
Según LV12 Web pudo averiguar, durante el partido que se estaba desarrollando, los padres comenzaron a gritar y presionar al árbitro del partido por algunas infracciones no sancionadas y esos mismos nervios, fueron trasladados a los jugadores que estaban en la cancha defendiendo sus colores.
Por este motivo, la URT prepara una posible sanción no tan sólo para los jugadores, sino también, para los padres y esas medidas pueden abarcar al resto de los clubes en los partidos formativos. La recomendación será expulsar a los padres que generen hechos de violencia en los partidos, con gritos o acciones que puedan derivar en un hecho similar al que ocurrió el fin de semana.
“En el rugby juvenil, cada vez es más la intolerancia de los padres hacia los jugadores y hacia los árbitros como si un partido de rugby juvenil le cambiaría la vida a alguien. No hace otra cosa que exasperar los ánimos. Grita uno, lo contagia a otro y los chicos que están en la cancha, divirtiéndose, empiezan a escuchar las barrabasadas que dicen los padres. Tenemos que apuntar desde la URT a bajar una línea de que no deben ir los padres a los partidos; porque no los dejan a los chicos ser”, anticipó ayer Corbalán Costilla en LV12.
Cuando se reúna el Consejo de Rugby, se hablará de una sanción de 80 días de suspensión para jugadores, entrenadores y managers que se vieron involucrados en los hechos de violencia. Esto se va a definir en los próximos días.

