Que la vacuna contra la Covid-19 salva vidas es una realidad y una evidencia científica. En Argentina, luego de un lento comienzo de la histórica campaña de vacunación, en las últimas semanas el proceso de inoculación comenzó a acelerarse en la medida en que las dosis de los diferentes inmunizantes aprobados por el Anmat comenzaron a llegar masivamente. En un contexto en donde la curva de casos está en su momento más álgido de la pandemia, especialistas creen que, sin el plan de inmunización, miles más habrían muerto en nuestro país. Lo que equivale a decir que la vacuna salvó la vida de miles de argentinos.
El físico e investigador del Conicet, Jorge Aliaga, realizó un cálculo matemático para probar esta teoría. En diálogo con LV12 Radio Independencia, el especialista señaló que, sin la vacuna, habría por lo menos 5.000 muertos más, solamente en el grupo de mayores de 70 años.
“Es una cuenta muy elemental, que es muy fácil de entender. Si uno se fija en la proporción de fallecidos que hubo en la pandemia, diferenciados por grupos etarios: entre 30 y 50 años, mayores de 50 años y mayores de 70 años, uno ve que a lo largo de todos los meses la proporción de fallecidos se mantenía estable, es decir, la cantidad de fallecidos iba en ascenso en la misma proporción para todas las franjas etarias. A partir de marzo se rompe esa relación y se comienzan a observar menos fallecidos en los grupos de mayores de 70 años. Y en las últimas 3 o 4 semanas, también comienzan a reducirse los fallecidos en los mayores de 50 años”, inició diciendo.
“Lo más razonables es que esto se produjo por efecto de la vacunación masiva”, sostiene. Y añade: “Al realizar los cálculos, da que largamente la vacuna les salvó la vida a 5 mil personas”.
“Actualmente, por semana se tienen la mitad de fallecidos de los que se hubieran esperado tener sin la vacuna”, aseguró.
“Lo mismo ocurre en la ocupación de terapia, que también hubiera sido peor sin la vacuna. No es que tenemos pocos fallecidos o que tenemos poca ocupación de camas de terapia. Lo que tenemos es reflejo de la gran cantidad de casos que se reportan día a día. Pero, podría ser mucho peor”, estimó.
Consultado sobre cuando la Argentina estaría en condiciones de comenzar a dejar atrás la pandemia, remarcó que “es difícil estimar una fecha exacta” y que esto se debe, sostuvo, a cuestiones tales como “la falta de voluntad de ciertos sectores a respetar los cuidados o, incluso, para vacunarse”. “Hay un 20% de mayores de 70 años que no se vacunó y no porque no haya vacunas”, subrayó.
Ante este panorama, sostuvo que el gran desafío que enfrenta el gobierno nacional, y también los gobiernos provinciales, es lograr bajar la cantidad de contagios y, sobre todo, de fallecidos, sin generar un colapso económico. Y en esa línea, consideró acertada la decisión del gobierno de establecer un confinamiento por 9 días. “Fue un pequeño respiro en la cantidad de contagios que se va a empezar a reflejar en los próximos días. La estrategia era clara, ganar semanas para avanzar con la vacunación. Una vez que lleguemos a vacunar hasta los mayores de 40 años, vamos a ver cómo va caer drásticamente la curva de fallecidos, quizás no la de contagios, pero si vamos a tener muchos menos muertos”, argumentó.
En este sentido, resaltó las negociaciones que realiza el gobierno nacional para la fabricación local de vacunas. “Cuando podamos producir nuestras vacunas vamos a comenzar a tener otro contexto muy diferente. Porque cuando uno va a comprar, va al final de la cola de todos los países que están comprando. Cuando la fabricas vos, la cosa cambia. Tenemos que llegar a tener un flujo importante de vacunas, unas 4 o 5 millones de vacunas por mes, para poder aplicar a cada vez más argentinos”, sentenció.

