Tras pasar 448 días secuestrado por el régimen chavista, Gallo se reencontró con sus compañeros en la tradicional ceremonia realizada frente a la sede de Gendarmería, en un acto que reúne a la fuerza y a la banda sinfónica de la institución.
El reingreso de Nahuel Gallo a la institución no sólo representó su regreso físico, sino también un paso importante en su proceso de recuperación personal y profesional: había expresado en las últimas horas su deseo de volver a ser gendarme porque tenía “muchas ganas de trabajar”. Para lograrlo, antes debe superar exámenes médicos y psicológicos, recuperar peso y completar ciertos tratamientos, pero la expectativa es que retome sus funciones lo antes posible. El propio Gallo recordó cómo durante su encierro solía armar una bandera nacional con pequeños jabones celestes y blancos. El propio Gallo recordó cómo durante su encierro solía armar una bandera nacional con pequeños jabones celestes y blancos.
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Distinción
Quienes participaron de la jornada destacaron la fuerte carga emocional del izamiento de la bandera, rodeado de sus colegas y autoridades. Como parte del homenaje, Gendarmería entregó a Gallo una insignia representativa: el cóndor del Escuadrón Uspallata.
“El cóndor es el señor de los cielos y representa a nuestro escuadrón; hoy queremos que lo lleves siempre contigo y que sepas que te tenemos presente en nuestros corazones”, señaló el jefe de Gendarmería, Claudio Miguel Brilloni, al entregar la distinción.