San Martín volvió a tener una siesta monumental y sufrió un tanto de un ex jugador de la institución. De allí, la ¿idea? nunca pudo ser vista de cara a tratar de buscar la igualdad. El elenco tucumano tuvo más de 85 minutos para cambiar la cara y nunca pudo encontrarle la vuelta al partido.
Una mención especial son las decisiones de su técnico. Que si línea de 4, de 5, de 3, que este a la izquierda, a la derecha, que vos sos central y te ubico de lateral y viceversa. Diego Flores tuvo 35 minutos para quemar su idea original y mandar a la cancha dos cambios (con el riesgo de exponer a los que dejaron la cancha).
Nada cambió en San Martín (más allá de algunas pinceladas de Hernández), ya que fue un equipo que no pudo conectarse para generar peligro. Junior Arias por momentos terminaba como volante central (bis) para intentar que la pelota le llegara.
El complemento directamente ni siquiera merece un análisis pormenorizado debido a que fue la nada misma. Y es el momento de pensar en voz alta: Flandria, Villa Dálmine, San Telmo, CADU y ahora San Miguel fueron los denominadores en común de un San Martín que se dedicó a darle "prestigio" a elencos de menor envergadura.
El entrenador deberá barajar y dar de nuevo, ya que ayer pareció hasta "quemar los libros", como se dice en el fútbol, al ver que ninguna idea funcionaba. El camino es largo en la Primera Nacional, pero San Martín deberá tener "traducción" en su juego o nunca habrá "idioma" del amor con sus hinchas.