El yacimiento abarcó más de 7,4 hectáreas y contuvo más de veinte edificaciones, algunas de ellas de forma rectangular y con una extensión de hasta 25 metros de largo. La organización de las estructuras sugirió un asentamiento bien planificado, posiblemente vinculado a una red más amplia de comunidades prehistóricas de la región.
Los objetos descubiertos indicaron un entorno con una intensa vida social y económica, con evidencia de actividades cotidianas como hilado, tejido, metalurgia y almacenamiento de alimentos.
Entre los descubrimientos destacó una caja de madera en buen estado de conservación, con dimensiones aproximadas de 45 centímetros por lado. La construcción de la caja, con tablones verticales y escasos elementos metálicos, generó incertidumbre sobre su uso original, lo que llevó a los investigadores a profundizar en su estudio.
Las excavaciones también sacaron a la luz diversas estructuras de combustión, como fosas circulares y hornos rectangulares, cuyo propósito aún se investigó. Las fosas, ubicadas dentro de las viviendas, contuvieron materiales sometidos a altas temperaturas, lo que sugirió su utilización en la cocina o en la producción de cerámica.
Uno de los hornos más grandes, excavado en forma de silo, presentó una base refractaria gruesa, lo que indicó que fue expuesto a calor extremo.
Los resultados de Onnaing aportaron nuevos datos sobre la vida prehistórica en el norte de Francia y complementaron los conocimientos arqueológicos previos de la zona. Los investigadores consideraron que este asentamiento pudo haber tenido un papel destacado en su sociedad, actuando como un punto clave de interacción entre comunidades vecinas.
Con la continuidad de los estudios, los expertos esperaron obtener más información sobre las dinámicas sociales, económicas y tecnológicas de sus antiguos habitantes, lo que permitió comprender mejor su modo de vida y su impacto en la historia de la región.